Un año en Dinamarca

El tiempo vuela. 365 días, 8760 horas viviendo en el paralelo 55.

Desde hace un tiempo vivo con angustia como el tiempo fluye sin control. Se me escapa de las manos. Ante mis ojos han pasado cuatro estaciones del año irreconocibles para mí. Un invierno disfrazado de oscuridad, un verano que ha sido eterna primavera, una primavera y un otoño breves, casi instantáneos.

He aprendido a valorar la luz y a disfrutar de la oscuridad que mitigo con velas.

He navegado entre lo nuevo para acercarlo poco a poco a lo próximo. Los nobles edificios de ladrillo con sus amplias ventanas, siempre descubiertas, que me rodean en Amager ya son parte de mí como lo son los humildes y espigados edificios de Aluche.

Copenhague, ahora ya København, me ha hecho la herida imborrable y dulce de los lugares que te han hecho feliz.

A1, el único que no decide por que cielos vuela, ha vivido ya un tercio de su vida en danés. Ya come pepinos crudos. Ya le gusta Cirkeline aunque aún recuerda a Pocoyo.

Cirkeline

Aunque es pequeño ya sabe a la perfección que existe la distancia. Ya sabe sortearla, acortarla. Por eso le gustan los aviones, la velocidad, el movimiento. Por eso quiere ser Dusty. Quiere que los de Skype inventen, ademas de las llamadas de grupo con todos sus abuelos, también el teletransporte. Quiere saltar por el espacio y nadar en el tiempo para pisar ahora Madrid y al segundo siguiente København.

Este año no he podido evitar sentirme culpable. De alejarme físicamente de la gente a la que mas quiero por mi necesidad de aprender, de vivir varias vidas, de ponerme a prueba, de ofrecer oportunidades distintas a V y A1, de viajar a lo desconocido, de tratar de emplear mi tiempo en cosas mas útiles. De creer que La Tierra es de todos, demasiado grande para desperdiciarla, que se pueden hablar muchas lenguas pero lo mas importante es abrir tu mente para poder comprenderlas.

Querría parar el tiempo. Me hubiese gustado que mi madre me hubiese congelado como planeaba cuando tenia 7 años. Cuando ella luchaba por frenar también el fluir de las etapas. Recuerdo vivamente cuando me dijo, probablemente en broma, que a los 7 años se alcanza el uso de razón. Ojala me hubiese congelado un poquito!

A la vez estoy feliz de tener 33 años, haber decidido caminar junto a V y que A1 vaya de mi mano por las mañanas a su børnehave. Muchas veces de mala gana, recién despertado, pero siempre comiéndose cada día con ilusión. Ahora nos congelaría a los tres.

En este día, que se cumple la arbitraria cantidad de 365 en este otro sitio, solo me siento agradecido por todas las oportunidades que he tenido y por toda la gente que me acompaña en ellas.

Yo también quiero ser Dusty.

Hasta la próxima entrada.

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2 Respuestas a “Un año en Dinamarca

  1. Siempre leo tus “aventuras en Copenhague” y me encantan. La de hoy me ha emocionado especialmente serà porque en algùn rinconcito me tocò tambien vivirla a mi.Aunque nos han educado en esta historia de la “culpa” no te sientas culpable Dani por favor. La vida es èsto. Aunque no te hubieras ido tu vida hubiera viajado igual hacia adelante, con nuevas experiencias, madurando, viviendo en definitiva. Todos los que os queremos estamos pegaditos a ustedes con el amor , con el pensamiento, con la fotos que nos envian. Un gran beso!

    Date: Tue, 28 Oct 2014 06:14:38 +0000 To: norasa1@hotmail.com

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