Cuatro tonterías sobre la sanidad en Dinamarca

Esta entrada, como todas, es fruto de pequeños espacios libres que voy teniendo. Desde que voy a clase de danés estos espacios compiten con entender el uso del verbo skulle, las n-ord y t-ord o la forma correcta de escribir selvføgelig. Empecé a escribir este texto hace dos semanas y coincide con la explosión en las noticias sobre el Ebola. Pero no va del Ebola en Dinamarca. Que conste que no he buscado multiplicar mi tráfico en el blog a costa de las debilidades del algoritmo de Google.

Si miro con perspectiva este blog veo que doy un peso muy grande a las cosas positivas de Dinamarca y hay una alarmante ausencia de crítica. Muy probablemente se deba al momento en el que me encuentro en mi ‘expat curve’ (entrada de enero de 2014), que parece estar, desde ese lejano y frío enero, todavía en la fase de enamoramiento inicial.

Por supuesto en este país hay cosas que no funcionan a la perfección. Una de ellas parece ser tristemente algunas piezas del sistema sanitario. Puedo estar contento de que nuestras aventuras sanitarias en este país son de momento pocas (una de ellas os la describí aquí) pero los periódicos daneses y la gente que vamos conociendo, nos enfrían esta visión idílica del super estado del bienestar de este país.

manifestacion

Si bien el sistema sanitario danés es valorado por muchos expertos como uno de los mejores del mundo, parece haber cierto consenso en que hay cosas que no funcionan muy bien; la atención primaria, la gestión de las urgencias y el diagnóstico temprano están en este grupo.

Hoy pretendo escribir algo ligerito (a diferencia de mi entrada anterior) pero como sé que entre mis lectores hay profesionales de la medicina a los que admiro y respeto, tratare de ofrecer una visión que sirva para hacerse una idea.

Lo primero decir que la sanidad en Dinamarca es gratuita y universal, en tanto en cuanto tengas una residencia legal en el país y un número de la seguridad social (el famoso CPR del que hemos hablado en otras ocasiones). La gestión de la sanidad depende de las administraciones regional y local.

Atención primaria

La atención primaria en Dinamarca se organiza de una forma completamente distinta a lo que yo he podido experimentar en España. Con carácter general los médicos generales crean sus propias consultas, son autónomos o empresas, y reciben a pacientes cobrando del sistema de salud una cantidad de dinero estipulada de forma oficial. No existe el concepto de ‘ambulatorio’ o ‘centro de salud’. Desde mi punto de vista esto es una pena dado que no se aprovechan las economías de escala de un ambulatorio, multiplica las necesidades burocráticas del sistema (cada uno tiene su personal administrativo, su web, su sistema de cita previa…) y da una impresión menos profesional (esto último totalmente subjetivo).

Otra curiosidad, dado que A1 está en nuestras vidas, es que la pediatría como tal no existe en la atención primaria. Es el médico general el que trata de igual forma a niños y adultos. Igualmente gran parte de la atención en el embarazo la realizan directamente los médicos generales, aspecto que hasta la fecha no he tenido el gusto de experimentar. Cuando hay que derivar al paciente a un especialista directamente se realiza al servicio de consultas externas del hospital que te corresponda (en nuestro caso Hvidovre Hospitalet).

Pero no solo los aspectos organizativos son distintos. La mentalidad también me parece otra. El estilo de la atención es menos defensivo que en España. Los síntomas parecen siempre menos graves en esta parte del mundo, donde la fiebre se ve como un mecanismo natural contra el que no hay que interferir salvo en casos muy extremos. Los medicamentos parecen ser un anatema y las pruebas diagnósticas se limitan bastante.

A1, debido a que su reducido tamaño en estos tres años de vida, nunca ha sido capaz de dejar satisfechas a las estadísticas. En su vida uterina ya fue señalado como ‘pequeño’ allá por la semana 30 de embarazo.  Los dos años que vivió en España pasó por un laberíntico periplo de pruebas que terminaron conduciéndole al diagnóstico de que es un niño normal. Minúsculo pero normal (y muy guapo por cierto).

En las pocas visitas al médico que ha hecho en Dinamarca, donde su desgracia estadística es aún mayor comparada con los gigantes vikingos que tiene por compañeros de clase, su peso y tamaño no parecen importar. Los médicos se han mostrado mucho más atentos a su aspecto general y a lo que observan de él que a lo retrasado que anda en los percentiles de la OMS.

Esta naturalidad ante la enfermedad creo que, en ocasiones, llega al extremo y es algo irresponsable. Y esto sí que me queda claro en la gestión de las urgencias.

La experiencia en urgencias

Hasta el momento hemos ido a urgencias dos veces, ambas para atender a A1. La primera glosada en este blog aquí, la segunda vivida en silencio cibernético. Hoy os contare algo sobre esta segunda vez.

Básicamente, cuando tienes una urgencia en Dinamarca lo primero que tienes que hacer es coger el teléfono. Para ir a tu médico general o para ir al hospital. Lo primero es sencillamente imposible, nunca hay hora si no es con varios días de antelación. Si tienes que ir al hospital, antes de dirigirte allí tienes que llamar al 1813 si se trata de un tema no vital, al 112 si tu vida está en peligro.

Este sistema, que se puso en marcha en enero de 2014 es un completo despropósito. Cuando llamas te atiende un profesional de la salud (enfermero o enfermera) al que le cuentas lo que te ocurre. La conversación se convierte en un tira y afloja entre esta persona y tú. De forma sistemática cuestiona tus síntomas, trata de convencerte de que no vayas al hospital y te invita a pedir hora con tu médico. Es el paradigma del vuelva usted mañana. Nada de lo que cuentes parece ser suficientemente grave.

En el caso de A1, la última vez que usamos las urgencias lo que ocurrió fue lo siguiente. A1, siempre necesitado de experiencias creativas, se encontraba ayudando a su madre en labores varias de jardinería. Dado que A1 tiene cerca la fase oral freudiana y busca como su padre su integración en las costumbres escandinavas, le dio por probar la new nordic cuisine y se comió un bulbo de narciso.

el narciso

V, inicialmente no le dio importancia pero pronto acudió al Doctor Wikipedia que le avisó del alto contenido de alcaloides de los bulbos de esta inocente planta y por tanto su carácter venenoso.

Total que yo cogí mi teléfono y llame al 1813 donde me atendió una entrañable señora que en ningún momento fue capaz de entender con exactitud lo que le contaba. Solo me insistía en que el tiempo máximo de atención en la línea telefónica era de 3 minutos y que por favor me diese prisa en explicarle con claridad lo que pasaba que se me estaba agotando mi tiempo. Ante mi impotencia llame al 112 donde, sin compartir mi valoración del asunto, me permitieron finalmente ir al Hospital de Hvidovre.

Una vez en el hospital todo eran caras de sorpresa ante un paciente que había entrado por el canal del 112 pero no parecía estar a punto de morir. Más bien parecía estar pasándoselo muy bien de excursión con sus padres.

Por seguridad V había llevado un bulbo de narciso por si era de ayuda en el hospital. Se lo ensenamos a la primera enfermera y nos preguntó que por qué traíamos al niño si solo se había comido una cebolla. No sé si sus dotes botánicas no le permitieron distinguir la diferencia, si sus conocimientos antropológicos no le ayudaron a entender que en España también existen las cebollas y estos irresponsables padres saben diferenciar estos dos tubérculos caulinares o si simplemente quería romper el hielo gastando una broma.

El caso es que tras llamar al centro danés de información sobre venenos (Giftlinjen) terminaron quitando hierro al asunto, pasamos unas horitas en observación tomando una papilla de carbón activo y luego nos fuimos para casa.

Todo esto del telefonito 1813, que puede parecer una tontería, está produciendo gran malestar en Dinamarca. Se han dado casos muy lamentables como recientemente un niño de 12 años que murió de una afección cardiovascular en Amager, muy cerca de donde vivimos, sin ser atendido adecuadamente a pesar de que varios transeúntes llamaron a pedir a una ambulancia. Finalmente lo llevó un vecino al hospital en su propio coche. Al parecer, no fue posible convencer al personal que atiende el teléfono de que los fuertes dolores que mostraba el niño eran algo grave y no una mera rabieta.

Diagnóstico tempranoesperanza

La esperanza de vida en Dinamarca es algo más baja que en países de su entorno geográfico y socio-económico. En concreto, Dinamarca tiene una esperanza de vida de 79,5 años mientras en España es de 82.5 y en Suecia de 83.

Entre las explicaciones de esta diferencia estoy seguro que se encuentra el consumo desaforado de cerdo que tiene esta gente y cierta afición a las bebidas destiladas… pero también parece encontrarse en la ineficacia del sistema para efectuar un diagnóstico temprano de enfermedades donde este factor es clave (como por ejemplo el cáncer).

Este aspecto fue una preocupación muy importante para la opinión publica en los últimos años y, en 2013, se aprobó una Ley que establecía el derecho de todo danés a recibir un diagnostico ante cualquier dolencia en menos de 30 días siempre que medicamente esto sea posible. Un estudio reciente de las regiones danesas, llega a la conclusión de que solo el 65% de los casos son diagnosticados en este tiempo y que en ocasiones el retraso es increíblemente grande.

Mis conclusiones

Como comprenderéis, espero seguir teniendo una experiencia escasa sobre estos asuntos en el futuro. Desde mi punto de vista la sanidad danesa es todavía muy buena. Siempre nos han tratado muy bien y tengo confianza de que así seguirá siendo. Su tranquilidad ante la enfermedad me ha ensenado mucho más de lo que me ha atemorizado. Eso si, sigo dando a A1 paracetamol de contrabando español siempre que tiene fiebre; espero que me lo sepan perdonar las autoridades danesas y conserve mi CPR.

Por supuesto, el servicio tiene sus limitaciones pero lo que sobretodo veo son amenazas serias. Tristemente del mismo tipo que las que afligen a nuestra excelente sanidad española. La sociedad acepta un discurso económico individualista que lleva a destruir los servicios públicos y luego se lamenta…

Hasta la próxima entrada.

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Una respuesta a “Cuatro tonterías sobre la sanidad en Dinamarca

  1. En el mundillo de los expats, es de conocimiento público que Dinamarca no tiene un buen servicio sanitario, gente de España, Italia, Latinoamérica y UK caemos siempre en el tópico “hay que estarse muriendo para que te tomen en serio”

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