Skolegade

Hoy vamos a hablar nuevamente del maravilloso viaje hacia la lengua danesa. Ya hablamos un poquito de ella con una mezcla de perplejidad y resentimiento en una entrada anterior, hoy vamos a ver como V está luchando por sacar a esta familia de la oscuridad.

Pues bien, qué decir del danés?. Pues resulta ser esa lengua escandinava, de origen germánico, hablada actualmente por unos 5,6 millones de personas, es decir, aproximadamente el 0,084% de la población mundial (datos de 2007). Ayuda pensar que hablando danés eres capaz de entender (aunque curiosamente no tanto de que te entiendan) a los que dominan la lengua noruega y sueca. Esto te lleva a un rango de otros 14 millones de personas. Casi 20 millones en total.

La lengua danesa desciende del Nórdico antiguo, la lengua de los Vikingos. Para desgracia de los que nos encontramos aprendiéndola (o deseando hacerlo), desde 1066, fecha en la que los pobres vikingos dejaron de dominar el norte del mundo, la lengua no ha hecho más que complicarse.

Ahora mismo el danés tiene hasta 16 sonidos vocálicos distintos (dependiendo del dialecto) y modifica la pronunciación de varios fonemas con una articulación característica de sonidos guturales (faringealización para quien le interese). A esto le añade unas reglas de pronunciación erráticas (creo que llamarlas reglas es incluso una inaceptable exageración) y una gramática caprichosa.

Todo buenas noticias.

Pues bien, las autoridades danesas, quizá guiadas por el remordimiento ante la dificultad de su lengua, tienen un sistema de integración, desde mi punto de vista ciertamente generoso, que trata de ayudarte en este viaje.

Sin entrar en detalle, el Ayuntamiento de Copenhague concede 3 años de clases gratuitas en diferentes modalidades. V ha escogido la vía intensiva con un modelo de enseñanza de idiomas cuanto menos curioso. Skolegade, el título y foto de portada de esta entrada, es el nombre del libro de texto. Por supuesto, como todo en Dinamarca, hay reglas (y se cumplen). Solo aquellos que tienen la suerte de ser inmigrantes legales (algo muy restringido por estas latitudes) tienen derecho a entrar en el sistema. El nivel 3 se orienta a personas con estudios superiores y dominio del inglés.

FACTS about Danish Language Level 3:
Instruction in Danish Language Level 3 takes place according to the law of Danish language tuition for adult foreigners. The purpose with Danish Language Level 3 is to provide students with relevant competencies making them able to complete a higher education. Foreigners who have recently arrived in Denmark, who are over the age of 18, who have a valid Danish residence permit and a Danish social security number (CPR), or who fall under the rules on freedom of movement are entitled to up to three years of Danish language tuition.

V, tras ser admitida en la maquinaria danesa, va ahora dos días en semana a clases presenciales, dedica unas 12 horas a la semana para hacer deberes y estudiar y el viernes puede asistir a un seminario para practicar más. El método se basa en gran parte en la memoria (tiene que memorizar unas 15 frases cada dos días y recitarlas en público) y en ciertas dosis de presión al estudiante. Cada 4 semanas tiene un examen para demostrar que puede pasar al siguiente módulo; cada dos módulos certifica un nivel de danés. Tras entre 8 y 14 meses este método dice garantizar una razonable fluidez.

Para participar en este sistema tienes que mostrar compromiso. Antes de entrar te hacen una entrevista para ver que realmente estás determinado en aprender la lengua y si no dedicas tiempo a las dos semanas estás totalmente perdido.

V no para de alucinar con este dichoso idioma. Desayunando me contaba como se las arreglan para complicar, por ejemplo, la lectura de las horas.

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Según parece, en el pequeño espacio que va entre ‘y veinte’ y ‘y media’ los daneses dicen algo así como ‘menos X minutos para menos y media’. En el espacio que va de ‘y media’ a ”menos veinte’ dicen ‘X minutos después de menos y media’. Según su profesora, no hay una doctrina consolidada de si esto solo afecta a partir del minuto 9 para ‘menos/después de y media’ o sólo a partir del 8 (si bien ella recomienda activamente excluir el minuto 9 de esta regla). La cosa es tan rara y enfermiza que ni siquiera creo que la explicación haya quedado clara. La foto trata de ilustrar este espinoso asunto.

Otra cosa curiosa de este idioma es la ausencia de la palabra ‘por favor’. No existe. Tanto insistir a A1 que las cosas se piden por favor y ahora el pobre va a tener que borrar esta instrucción labrada con esfuerzo tras varios millones de correcciones por parte de su padre.

Sin embargo, para compensar esta inaceptable falta de educación, los daneses han optado por generar varios miles de fórmulas para decir gracias. Cada una parece tener un rol particular, aún críptico para nosotros.

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Los exóticos orígenes vikingos de esta lengua hacen que todo parecido entre las palabras que conocemos y las palabras danesas sea una mera ilusión. Las posibilidades de que una palabra española y una danesa tengan un cierto parecido debe ser similar a que nos toquen los euromillones (estoy seguro de que algunas de mis ex-compañeras en Madrid sabrán a que me refiero tras años invirtiendo en ello con un desierto de éxitos).

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Como os podéis imaginar V está sumida en la más absoluta perplejidad pero, poco a poco, según transcurren las semanas, el sol empieza a salir en su entendimiento. De pronto es capaz de entender retazos del sánscrito que sale de nuestra televisión. Cuando lee las etiquetas en el supermercado algunas letras parecen formar palabras.

Yo me muero de envidia. Las exigencias de mi trabajo con el francés tienen aparcado el danés para (espero) el próximo otoño.

Y A1, ajeno a todos estos esfuerzos, se dedica a entender poco a poco sin preocuparse de la gramática, el origen de las palabras o los programas de integración. No parece necesitarlos. Ya mira con cara de entender las cosas, es capaz de decir, aun, pocas.

Llevamos unas semanas que en casa comienza a decir cosas que nunca sabes si sirven para tomarnos el pelo o realmente significan algo. La primera vez que las oyes piensas claramente que es una broma. Cuando ocurre por segunda vez, en un día distinto, empiezas a intuir que debe de ser danés. El pobre, viviendo en la desorientación permanente, llama profes a todos los que oye hablar danés pensando que el danés es algo que solo ocurre en la escuela.

Aprovecho estas líneas para mostrar mi absoluta admiración por V y A1; por caminos distintos están atravesando esta selva de sonidos y letras cuya partitura es para mi, de momento, una ecuación diferencial con infinitos grados de libertad.

Hasta la próxima entrada.

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Una respuesta a “Skolegade

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