Elecciones

votar-iiIntuíamos que había algún tipo de evento democrático al ver que todas las superficies de la ciudad estaban pobladas de fotos y anuncios de partidos políticos. Mucha gente distinta, muchos partidos distintos. Cada vez que parabas con tu bicicleta en un semáforo amablemente te ofrecían toneladas de material electoral. Siempre con una sonrisa, me encantan los daneses.

Como recién llegados no sabíamos nada sobre el evento. Cuándo, cómo, por qué, quién.

Ayer, en urgencia de continuar caminando en mi integración en el país y motivado por un artículo explicativo en nuestra Intranet, me decidí a indagar en el escabroso tema de la ideología con un par de compañeros.

El primero de ellos, que no era danés sino del mismo Bilbao, se limitó a explicarme que daba igual como se llamasen, eran todos comunistas aunque comunistas maduros, crecidos, reflexivos, moderados. La escala de grises en ese comunismo venía a darla un mayor o menor nivel de moderación dentro de las sacrosantas ideas de que los impuestos son buenos, deben ser altos y el sector público debe proporcionar servicios siempre que sea posible. No pude percibir claramente si su manera de ver esto era positiva o crítica pero a mi no me sonó mal.

El segundo, un danés prototípico, me dio una explicación exenta de cualquier valoración. Pareció una clase de ciencia política en la que no pude extraer nada más que datos, ninguna opinión.

A pesar de su claridad de ideas he de decir que tendré nuevamente que presentarme a los exámenes de Septiembre.

Para empezar a hablar se trataba de unas elecciones locales para los Ayuntamientos y las regiones. En nuestro caso la región de Hovedstaden. En este nivel existen una cantidad mayor de partidos, no extrapolables a unas elecciones generales, de manera que existe un alto grado de diversidad. A esto se añade algo que me sorprendió especialmente: todos los concejales que obtienen representación, sean del partido que sean, obtienen una responsabilidad de gobierno. Es decir, el alcalde, que será el más apoyado en las elecciones, tendrá siempre limitado su poder ejecutivo porque habrá un concejal de medio ambiente, otro de urbanismo, otro de cualquier otra materia… que no pertenecerá a su organización. De hecho mi colega empleo la palabra alcalde para designar a todos ellos. La explicación que me dieron es que el Gobierno es una tarea colectiva y que es malgastar recursos que existan representantes locales sin hacer nada hasta las siguientes elecciones. este asunto requerirá investigación adicional.

Nos adentramos entonces en las procelosas aguas de las distintas opciones políticas. En un primer lugar me habló de dos partidos que tenían el apellido izquierda en su nombre. Me aclaró que a pesar de ello se encontraban en el rango de centro-derecha en el espectro político: VenstreRadikale Venstre. Tras investigar un poco en Internet me doy cuenta que, efectivamente, ninguno de los dos partidos son de izquierda clásica más bien lo contrario.

La verdadera opción de izquierda, una especie de movimiento 15-M danés, parece encarnarse en Enhedslisten (la lista unida) y su candidata principal era un chica de especial juventud (es muy mayoritario que los candidatos sean personas de entre 30 y 45 años a juzgar por lo que se ve en las fotos de las candidaturas). En la oferta electoral de este partido se encuentran tres pilares: cierre de La Bolsa, eliminación de las Fuerzas Armadas y restricción casi total de la propiedad privada.

Dinamarca también tiene un Partido Popular (Dansk Folkeparti), en este caso de mucho más claro perfil ultraconservador y, en mi humilde opinión tras traducir con Google Traslation parte de su página web, xenófobo y nacionalista.

Y es que el asunto de la creciente presencia de gente como nosotros, inmigrantes, en la sociedad danesa es cuanto menos controvertido. Como los inmigrantes que llevan más de 3 años en el país y los ciudadanos de la UE podemos votar en las elecciones locales y regionales hay incluso un partido que tenía semejante eslogan en inglés: We trust people. Even foreigners. Se trataba del partido socioliberal, Radikale Venstre, y aunque sus intenciones creo que eran buenas (aperturistas e integradoras) el eslogan no podía ser más nefasto.

Y finalmente está el partido hoy día mayoritario Socialdemokratiet (el partido socialdemócrata clásico) al cual pertenece el actual y por lo que he podido saber futuro Alcalde de Copenhague, Frank Jensen. Sobre esto mi colega del trabajo no pudo evitar verter una opinión, al parecer es un gran líder.

Lo que me ha parecido más increíble nuevamente es que el grado de confianza e informalidad (organizada, casi fractal) de los daneses, les lleva a descentralizar los lugares de voto de tal forma que se puede votar en casi cualquier lugar público (adherido al sistema de voto, claro). esto incluye lugares tan inverosímiles como bibliotecas, hospitales e incluso en la red de restaurantes (por llamarlos de alguna forma) de McDonalds.

Hasta la próxima entrada.

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